Las vacas de El Largo llegan a Baena. Trashumantes 2

Hoy han llegado a Baena las vacas de “El  “Largo” y  las de su compadre. Llevan por esas cañadas de dios desde el invierno. Han perdido en el camino unas pocas. Cambiado algunas por otras reses. Se han enfrentado con propietarios de fincas que se han apoderado de tierra pública por la cara y ante la omisión de la autoridad incompetente. Los trashumantes están de moda en los discursos de la sostenibilidad  y eso, pero poco más. Sobre las cuatro de este sábado 28,  alcanzaban el descansadero de Baena. Tres hectáreas y media. Muchas de ellas cultivadas de olivos del lugar. Lo atraviesa un arroyo infecto. Baja agua, al fin por tanta lluvia. Pero es sucia de lo que hay más arriba. Casas de aguas negras. Las vacas no discriminan y beben. Como pastan en la trama, que diría Drexler. El desenlace, ya veremos. Rumian yerba común. Alguna curada, achicharrada de herbicida. Si miras en la red, “herbicidas o Roundup”, uno de los más célebres, te topas en muchas entradas con la periodista Chee Yoke Heong, especializada en biotecnología. En sus investigaciones constata que el compuesto del veneno herbáceo, el glyphosato, puede provocar abortos, es mortal para los anfibios, favorece el cáncer y en un experimento con ratas, los roedores sufrieron sobre todo en el hígado. Ignoro las consecuencias de la ingesta contaminada. Las veredas y cañadas públicas también se rocían de ese agente químico, más barato que el desbroce, que sustituye al bocado del ganado, que ya apenas existe.

La leche, como creen los niños urbanos, procede del tetrabrik que mamá compra en el hipermercado. Los críos, que quiso Antonio, uno de los cinco hijos de Eduardo Yedra-el largo-, involucrar en la trashumancia, no asisten al espectáculo del paso del ganado entre aceras y calles infestadas de coches. Este vaquero, que hace por primera vez trashumancia entre La Ragua en Granada y Villaviciosa en Córdoba, es joven, sólo 27 y está al mando de la ganadería caminante. Habló con alcaldes y concejales de la pedagogía y lo verde de los 17 municipios por los que pasa el cordel de vacas. Bla, bla, bla. Y poco más. Sólo una alcaldesa, la de la Peza en Granada, mil y pico habitantes, recogió la idea y organizó a la chiquillería local para que aprendieran como es la vida, más allá de la pizarra digital. Los demás, incluido el seudoprogre de Córdoba, pasaron de Antonio, de sus caballos y de los astados. Un paso didáctico desaprovechado. Antonio conoce la educación ambiental al emplearse durante cinco años en una especie de granja escuela en Granada. La sostenibilidad, el sostenimiento, apenas saben…

Antonio que se ha enamorado de una enamorada de los caballos y del campo que se unió a la cabalgata en Córdoba. Como Curro que se subió al caballo en Villaviciosa y se bajó de la  barra del bar donde mataba el ocio impuesto del desmpleo. Por amor al arte. Acampan bajo un toldillo azul. Preparan un arroz y nos dan las seis de la tarde con cuchara y paso atrás. Dos funcionarios de la Junta, del servicio de vías pecuarias, hacen causa con estas gentes libertarias y no se quejan en la conversación de la reducción del sueldo que ha decretado Zapatero. Una complicidad necesaria. Causa común por el sentido común. La cañada para quien la patea. Poco negocio, en época de crisis, trueque, apunta un empleado público. Se cambia becerro por cordero, o chivo o potro. Unos se acercan y se interesan por un ternero. 350 euros piden. Los extraños prefieren trocar. El largo, que fue sobre todo tratante de ganado, les enseña las maneras, unas cervezas y lo hablamos. Regresan con las litronas. Ignoro si al final hubo negocio.

En quince o 20 días llegarán a su destino. Lo celebrarán con una fiesta de amigos, como los muchos que han hecho en este viaje que poco va acabando. Por el camino, han nacido terneros, algunos han quedado huérfanos. Sus  madres se quedaron. Los del crematorio de animales piden trescientos euros por calcinar el cadáver. Mucha pasta, muchos papeles, muchos impuestos. En Córdoba, los de la empresa de limpieza municipal, Sadeco, que preside el alcalde de IU,  Andrés Ocaña, les quiere cobrar 200  euros por recoger las moñigas que las bestias se dejaron por la acaudalada avenida del Brillante.¿ Y a los del Rocío? cuánto les costará tanta mierdan como dejan en el camino que atraviesa el Parque Nacional de Doñana… Dispositivo romero, que van los  señoritos de toda la vida, los famosillos  y los pobres endeudados ávidos de vino y sexo rociero.  A ésta otra romería no acuden los electos. Descansan este sábado de la reunión política donde hablaron de lo sostenible de sus sueldos y privilegios que el cargo ofrece.

Albúm de Fotos en Flickr/Entrar.

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