Los enchufes de CajaSur

Hoy el diario  El País ya publica que el presidente provincial del PP, José Antonio Nieto colocó a su esposa en una sucursal de la caja de las personas (enchufadas). Lo hizo el pasado mes de julio, cuando el candidato a la alcaldía de la capital cordobesa y diputado regional en el Parlamento de Andalucía, arreciaba contra el empeño socialista de unir a Unicaja con la de la Iglesia Católica.  Es la práctica que ha desarrollado durante estos treinta últimos años la entidad de ahorro. Cuando alguien comentaba, se quejaba, publicaba o insinuaba algún tejemaneje, se le compraba y punto en boca. Y así lo hacía D. Miguel, sonríente y feliz ahora en la plaza de toros cordobesa, gozando de su pensión de quinientos millones de pesetas.

La obra social del cura Castillejo era el sobrecito, con la sonrisa complaciente, la palmadita en la espalda y gracias D. Miguel que Dios lo bendiga. El cura creó a golpe de billetes el sindicato Aspromonte, cuyos afiliados, prácticamente todos habrían de serlo a la hora de estampar la rúbrica del contrato, sufragaban en el descuento de su nómina las aclamaciones al presidente, presidente, presidente en su pabellón ruinoso del parque joyero, cerca del oro que adoraban. Por Aspromonte hemos sabido durante este tiempo en realidad lo que pensaba la Iglesia de la fallida absorción de Unicaja. Cuando el sindicalista no adepto amagaba, un dinerito y un puestecito. Durante años los representantes no alineados locales estuvieron desaparecidos. Estaban  en la clandestinidad democrática del silencio sufragado. Eran los portavoces de estas centrales de clase en  Sevilla los que hablaban… Un sobrecito mágico o un empleo para la niña. También los que se sentaron en el Consejo de Administración cobraron por ir al cine, pero no sólo los curas. Todos se lo llevaban calentito. Y colocaron a sus vástagos. Una alegría. Eran los años de enormes resultados y todos estaban enormes gracias a los que se encadenaban a los créditos, a las hipotecas, a los mismos que luego les embargaron inmuebles que pasaron a manos de banqueros y allegados.  Así es que la esposa y la hermana de Nieto son acaso los últimos enchufados. La nómina, desde luego es grande. Hay otros tantos parientes de políticos digitalizados, empleos  para que el papá callara cuando las cuentas se maquillaban, los resultados se inflaban y coreaban al únisono: toma la pasta y corre. Un silencio ensordecedor de una realidad por todos conocida. Los enriquecimientos de muchos directivos y las indemnizaciones a los directores generales despachados con la misma vehemencia como Sandokán se cargaba a los entrenadores del club de fútbol que presidía. Un singular paralelismo a la hora de dirigir dos entes marcados por el espíritu de la paloma. Dos clubes de tercera división. Un manto de billetes e indignidad cubría la ciudad donde la pléyade de aduladores era considerable y daba verguenza ver las genuxflexiones de los representantes públicos ante el gigante de pies de barro…Ahora, cuando la operación se ha ido al traste, los enchufados les preguntan a sus padres, y ¿conmigo qué pasará, papá?.

Los privilegios de los consejeros y sus dietas. ABC

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