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cabalgata infantil. carnaval Vejer 2010

Vejer de la Frontera es de las últimas en despedir al carnaval. Esta mañana lo han hecho los niños de la escuela del pueblo, situada en la parte alta del municipio desde donde es posible apreciar un barrio de adosados que a duras penas va acabándose, tras varios parones por falta de financiación o vete a tú a saber. Enfrente de esas colmenas unifamiliares en lo más alto, el pasado. Dos viejos molinos, abuelos de los que a lo lejos mueven las palas de los electrodomésticos, hoy que el aire se hace notar especialmente.

Un pueblo con adosados canta. Canta el modelo urbanístico de quien maneja las normas. Su alcalde, que lo es desde hace dos mandatos y medio, planifica con sus técnicos el crecimiento de su feudo. Y lo hace, como casi todos los que tienen cerca el mar, apostando por esa manera de construir. Decenas de casas, amontonadas, con su chimenea y escalera de segunda planta que imprime caché a sus propietarios, aunque éstos la habiten los fines de semana y en los dos meses de verano. Hay muchas con el cartel de se vende.

residencial la noria. Vejer

Más abajo, perviven, como no podía ser de otra manera, las de toda la vida, las casas de de vecinos de otro tiempo, cuando se cultivaba el campo y el jornal se echaba de sol a sol. En la barbería, su peluquero me cuenta amablemente la vida entonces, cuando llegaban los jornaleros con barba de 20 días a su local y le confesaban sus fatiguitas, pero sin hambre. Eran los tiempos de las hazas de la suerte, que aún hoy perviven. Luego, ya sabes, el desarrollismo de los 60, aquello que se bautizó como el período de los López. Varios ministros del dictador que impulsaron las consecuencias que vivimos hoy con la decadencia de la construcción.

En Vejer, con todos los que me paro, se muestran partidarios del apartahotel. Lo primero, las personas, dice el de la Once, junto a uno de los pocas tiendas que pega en su puerta un cartel que anuncia un  acto de ecologistas en acción para el finde explicando la urbanización. Otros, aceptan que ciertamente se alterará el ecosistema con apartamentos adosados a tiro de piedra de la playa. Pero y las criaturas,¿no comen?. Los críos van cantando eso de esto es carnaval cuando sus profes atemperan el griterío porque la comitiva de colores atraviesa un entierro y no es cosa de molestar al finado con las murgas. Cosa de la España de Berlanga. Más abajo, otro tendero me dice que los ecologistas llevan razón, pero la construcción del complejo hotelero dará varios miles de empleos , en verano un centenar y en su mantenimiento la mitad.

En el pueblo, pese a la cabalgata festiva es día de curro y en la calle se ven no solo a las mamás ociosas sino a hombres con la mirada perdida y las manos  en los bolsillos. Algún chavalillo pasa en su carro tuneado, recuerdo de cuando curraba en la mezcla o del trapicheo con los del otro lado del océano.

parados en plaza de véjer

desocupados en Vejer

Y a una docena de kilómetros, en la escuela del Palmar, una madre treintañera me pregunta si se hará el hotel. Ella cree que es bueno que se haga, sobre todo porque sostiene que de edificarse los vecinos de esa barriada invisible, como los sin papeles, podrán salir beneficiados. No tienen agua corriente, pese a que se ubicó un depósito que pagó la Unión Europea. Inservible porque no hay red de tuberías en el poblado. Cerca, eso sí del complejo que se pretende. Al lado  de la tierra donde se desea el complejo hotelero, Andrés regresa con su 205 desvencijado a su casa levantada ilegalmente, como todas, en una parcela que le dejó su padre. Diez mil metros donde cava la huerta, cuida a las bestias y recoge los huevos de las gallinas.

Es la casa de su familia por la que paga un dineral, porque pese a que el suelo sigue teniendo uso agrícola  y  catalogación rural, Hacienda le cobra la  contribución urbana. Algunos han llegado pagar medio millón de pesetas por una de estas parcelas en el recibo anual… Andrés narra sus quejas que vienen de tiempo atrás, cuando ni siquiera tenían luz y se enganchaban unos a otros.

carril de acceso al Palmar y a la parcela del apartahotel a la izquierda

Los carriles son impracticables con las lluvias y polvorientos en la seca. La basura, que pagan al Ayuntamiento, la depositan en un solo contenedor situado a la entrada de la parcelación. Algunas viejecitas, que no tienen coche,  llevan las  bolsas en carrillos, como antes de que llegara el siglo 21. Toman agua de pozos, que son decenas y se anuncian los poceros en los postes de la luz.  Proliferan los pozos negros, no hay red de saneamiento. No los empadronan en Vejer, asegura, porque no les facilitan la cédula de habitabilidad y votan en Conil o en otros sitios. Tal vez por eso el edil que recalificó la parcela que Andrés tiene en frente de la suya, ya les ha dicho que “él no piensa poner un duro en el Palmar”.Catorce años para un PERI, se lamenta el del 205. Siempre había una excusa y se ha venido retrasando durante todo ese tiempo. Así es que el municípe y la Junta de Andalucía cambiaron el uso de la parcela donde ahora se cultiva cebada para las vacas, a fin de autorizar el negocio inmobiliario. Y la casa de Andrés, que además de ser residencial aloja a ganado y tierra de labor, Hacienda le pasa el IBI. El mundo al revés. El vecino, asiente cuando le pregunto por el apartahotel. “Sería bueno si se consiguiera que al menos la mitad de los albañiles fueran de la zona y luego los camareros, dependientes y limpiadoras también”.

parcela sobre la que se quiere edificar el apartahotel. al fondo la playa del palmar

La finca es bien hermosa. La cebada ya está crecida y su verde brilla este jueves de cuaresma, donde en Vejer aún es carnaval. En el camino me cruzo con jóvenes que adecentan su chiringuito para la próxima temporada. Se afanan por enlucir las paredes y reformar la barra y pintar las sillas. Para abril, dicen que comienzan las obras, tal vez ya ni se recoja la cebada. La riqueza del litoral es de nuevo la hostelería. La misma receta que prescribieron los ministros lópez. Es verdad que pronto el gobierno aprobará la ley de la economía sostenible. Y al desarrollismo turístico le pondrán la etiqueta y salvará el escollo.

El modelo no cambia. No tienen alternativa al ladrillo, al saco de cemento y la bandeja que sirve cervecitas a los güiris. Los vecinos tampoco. Sólo quieren trabajar, como todo el mundo. Lo de la virginidad de la playa lo entienden, pero no como el dogma de la iglesia, al fin y al cabo las muchas parcelaciones ilegales también han prostituido el sitio.Sólo cabe reflexionar acerca de cómo salimos de paro y no arruinamos los recursos naturales y paisajísticos. Las alternativas requieren sobre todo un cambio, claro, pero no únicamente de modelo. El actual, ya vemos que no sirve y esquilma. Los otros, acarrean efectivamente un cambio pero de ideología, de cultura, de formación, de pensamiento. Hoy mientras veía pasar el cortejo de colores,  pensaba en el futuro de esos críos y en lo que están aprendiendo en la escuela, el mundo que les están mostrando. Un mundo que ya no sirve, una escuela que tampoco, como ratifico en un artículo escondido en el ciberpaís.

Jugarán con coches y gasolineras, con hormigoneras y se vestirán de cocineros, unos ,y otros de bañistas  y bajarán a la playa observando un panorama basado en el turismo del pescaíto y restaurantes. Sus papás se emplearán por temporadas y el tiempo  estéril impondrá su didactura. El mismo que Andrés lleva esperando  a que por fin le regularicen su casa mientras paga religiosamente sus impuestos. Al final, ya ves, todo es cuestión de dinero y poder. Como siempre.

cabalgata infantil de carnaval. Vejer 2010

El Palmar, Vejer, 26 de febrero de 2009.

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