NO HACEN FALTA PALABRAS

Me había dicho que no merecería la pena seguir escribiendo de personajes que lo son porque los periodistas nos ocupamos de ellos. Creamos monstruos, decía un colega, cuando enfocamos y les damos un micro para que con su publicación los publicitemos y les hagamos la carrera política, aun cuando ésta sea torpe o mediocre. Pero así funciona el sistema, y cada vez más.

Cuando la ex alcaldesa se marchó, tuvo a bien regresar un día e invitar, previa selección , a los periodistas que le habían ayudado en su lanzamiento. Les dió unas copas y unas tapas en un céntrico hotel cordobés de cuatro estrellas y les agradeció mucho que gracias a ellos , ella es lo que es.

Y fueron, y brindaron por los viejos tiempos en los que les repitió sin cesar los cuatro tópicos , que, como esloganes publicitarios, insistían en que la reiteración de una mentira , acaba convirtiéndose en una verdad. Y quemó lo de la tolerancia, el respeto, el encuentro, tiendo la mano, diálogo, y así durante años, hasta que las palabras, las hermosas palabras acabaron perdiendo su sentido y rebelándose por su profusión, acabaron volviéndose contra ella y la dejaron muda.
Por eso tal vez llegó este domingo a Córdoba a votar en silencio. Las palabras se amotinaron y la dejaron sólo con un cuaderno, un periodista guardaespaldas y la sonrisa que desde siempre la acompaña. Su última representación superaba todas las anteriores ya que de su boca no salió ni una sola palabra, ni una sola todas, todos, esas, eses, y ese feminismo militante que tiene a bien convocar a miles de mujeres ante los becerros que las homenajean , en ese machismo testicular que exhiben los toreros a los que les sube la testosterona cuando ellas les gritan desde el tendío. En esta última becerrada no se la vió en el clamor femenino, cuestionado por ecologistas en acción, a los que el Instituto Andaluz de la Mujer mandó a paseo porque su directora no cree que la cosa discrimine a la mujer.

Y así en silencio, ella la dueña de todos los tópicos y latiguillos bordó su faena ante los gráficos,que no preguntan , y solo disparan con sus objetivos, y se fue a la mesa de las papeletas y buscó la de sus nuevos compañeros de viaje. Lo hizo sin cortinilla , ni la discreción con la que suelen elegir sus listas aquellos que celosamente guardan el secreto de su elección.

Pero ella no tiene secretos electorales. Tomó la papela del puño y la rosa ante los notarios gráficos y la introdujo en el sobre para que minutos después los medios difundieran , sin una sola palabra, el gesto. Certificado de voto para que no haya ninguna duda y sus empleadores sepan que es de fiar y es una de las nuestras. Y feliz , y sonriente , estrechó las manos de los aburridos vocales y presidentes que gustosos respondieron al detalle y devolvieron la sonrisa de la más famosa de las políticas de aquí.

Mi amigo Manolo me escribe un email saludando que ella no haya estado de regidora municipal cuando el “negrito”le dedicó dos segundos a Al-Andalus y la Córdoba del ejemplo, porque la frasecita le hubiera dado para mucho si sus maltrechas cuerdas vocales la hubieran dejado hablar, ahora que vota muda. Y se marchó con el recadito enviado a quien corresponda, para la próxima oposición, tal vez al Consejo de Ministros, que allí si que hay focos.

La verdad es que no tenía ganas de escribir de ella, pero tras las elecciones que pierde la izquierda, me dieron ganas de compartir contigo mi indignación por la degradación de la política , de la que los ciudadanos no son ajenos y tal vez por eso hoy muchos, la mayoría, no ha ido a votar.

A estas alturas me da igual el proceder de estos personajes, pero me preocupa y mucho el avance de la derecha y la extrema derecha aquí y fuera. Tal vez estos comportamientos conduzcan al descreímiento de las gentes que votan izquierda y como castigo huyan al refugio de los nuevos visionarios y salvadores de la honestidad perdida que ya asoman en los parlamentos desde los que ,como antes,puedan liquidar las libertades que tanta sangre dolor y sangre han costado. Por eso , al final me he puesto y he escrito, sólo por eso.
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