GAZA , UN INMENSO PENAL

Cuenta un periodista palestino, que el Estado de Israel ha convertido la franja de Gaza en una macrocárcel. Un presidio donde los carceleros administran la vida y la muerte de los presos.
Ellos deciden si tienen luz, si beben agua, si comen, si viven o mueren.

Los soldados son los que administran este enorme presidio donde además no se discrimina si el encerrado es un anciano, un niño, una mujer.

Todos son rehenes del poder de los obuses, de las bombas, del horror. Llevan años así, decidiendo cada minuto de los cautivos. Ahora, les dan en medio del genocidio, tres horas de patio, tres horas para que salgan de sus celdas, entierren a sus muertos y coman algo si pueden o lleven a los heridos a las enfermerías colapsadas de gritos y sangre.

Una gigantesca prisión donde un millón setecientas mil personas están a merced de los carceleros israelíes. Hoy sabemos que la situación es extrema. La ONU ha suspendido la entrada de ayuda humanitaria porque sus convoyes de comida y medicamentos son objetivos militares y los proyectiles han matado a dos de sus miembros.

Las autoridades carcelarias han decidido infligir aún más sufrimiento a los presos palestinos al atacar a las fuerzas naciones unidas. Los observadores estiman que la catástrofe humanitaria es ya la realidad de ese inmenso penal, y que a los muertos de los bombardeos, le sucederán los muertos de la hambruna, de las epidemias…

Las lágrimas rojas de los niños y sus llantos aplacados por las palabras que pierden su sentido cuando el espanto recorre las calles y las casas devastadas por la represión contra la gente. Contra el pueblo sometido , contra esta población penitenciaria a la que castigan ferozmente cuando clama por la justicia.

Cada vez, se levantan más muros para encerrar a quienes no se someten, a los que desafían la ley impuesta a sangre y fuego. El mundo, poco a poco, se va convirtiendo en infinidad de macrocárceles donde se encierra a los sobrantes de cupo…
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