VÁYASE SEÑORA AGUILAR

Si en Izquierda Unida quedara algo de dignidad, pondrían en la calle a la alcaldesa de Córdoba. Pero ese valor, antes bandera de la coalición, ha sido devaluado en esta formación en Córdoba desde hace ya demasiado tiempo.

Desde que la actual regidora municipal viene desarrollando una política personal catolicista sustentada en los pilares más rancios y reaccionarios que perviven en esta ciudad ,contraria a todo aquello que preconiza el ideario de formación heredera del Partido Comunista.

El último episodio de desvergüenza ha sido la confesión pública de haber votado la alcaldesa a una senadora del Psoe, Maribel Flores, referente nacional de iniciativas parlamentarias de gran alcance y calado… Lo dice en el diario de toda la vida y sin rubor se postula públicamente para que el partido de Zapatero vaya haciéndole un hueco en la nueva administración que se está gestando.

Tal vez un par de años más, ponemos de alcalde al socio socialista, Rafael Blanco, y ella alto cargo socialista para seguir en la cosa, que a estas alturas no es cuestión de abrir despacho, ella que de leyes anda cortita.

En Izquierda Unida, su coordinador local manda una nota lamentando la felonía, pero no anuncia el lógico proceso sancionador que debiera conducir a la expulsión de Aguilar por la papeleta socialista.

Eso sí recuerda a la militancia, las bases, gustan decir, que cuidadito con salir a la palestra y rajar en público del descaro, que las normas prohíben la libertad de expresión y los de abajo solo han de hablar bajito en los órganos correspondientes, donde ya no entra la prensa como en la época de Julio Anguita.

Ella hace ya tiempo que viene apartándose de la coalición y alaba la gestión socialista y se alegra del triunfo del Psoe, y en contra del llamado del Coordinador General de IU, contrario al voto útil, se jacta de haber apoyado a otra candidatura distinta a la suya en su estrategia personal que busca su futuro profesional.

El mismo que han de sopesar todos aquellos que de una otra manera también viven alrededor el único poder real que posee IU: el Ayuntamiento de Córdoba.

De ahí tanto silencio acumulado en la serie de despropósitos que han venido callando desde que ella decidió hacer su propia política, lejana y contradictoria con un programa progresista que pasa de largo en Córdoba, donde la gestión realizada es similar a cualquier otro ayuntamiento gobernado por el partido popular.

En realidad en algunos consistorios regidos por la derecha se implantan programas mucho más progresitas que los desarrollados aquí. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se ha ofrecido una alternativa más humanitaria a los rumanos que la persecución y represión policial emprendida aquí. Al ex comunista, Luis Carlos Rejón, lo echaron porque apoyó a otra formación política, junto al ex alcalde Pedro Pacheco.
Luego la misma Rosa Aguilar lo quiso fichar para que dirigiera su campaña electoral y ya era demasiado. En fin que la ética que defendía y encarnaba el profesor Anguita, auténtica marca y seña de identidad de aquel proyecto hoy ya desdibujado, ha desaparecido en las filas de IU en Córdoba, antes buque insignia de una flota que se hunde más por el empeño de las miserables posiciones personales que por falta de espacio político necesario, en estos tiempos donde se impone el bipartidismo que viene imponiendo el capital.
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