LA PROVOCACIÓN DE LEO BASSI.

Leo Bassi irrumpe en el salón de actos del Palacio de Congresos de Córdoba, situado a escasos metros del Obispado y frente a la Mezquita, cual si fuera Benedicto XVI. Acompañado de dos jóvenes curas, se sube al escenario y arroja varios condones al público. Reparte preservativos a sus acompañantes y él mismo se guarda uno en el bolsillo. Imita a su Santidad y su discurso arranca las primeras carcajadas del respetable.

Esos primeros “doce” minutos de comparecencia, relata, le pudieron costar la vida en un teatro madrileño cuando se encontró un paquete de explosivos en su camerino. Días antes del estreno de “LA REVELACIÓN”, quiso que la Comisión Municipal que está gestionando la aspiración de ser Córdoba sede de la Capital Cultural 2016 estampara su sello en la cartelería del espectáculo. “Espera a ver que dicen en alcaldía del asunto,” le contestaron.

En el despacho de Rosa Aguilar, respondieron “de ninguna manera vamos a vernos involucrados en ese tema que tantas hostilidades ha causado y tan polémico está resultando”. Me cuenta que Bassi no daba crédito a la negativa. Creyó que el Ayuntamiento de la cosa cultural del 2016, gobernado además por unas siglas que dicen representar a un sector de la izquierda, respaldaría un montaje de estas características. Pero se equivocó.

En un momento de su creación, una obra donde en clave de humor, llama la atención acerca de las mentiras de las religiones monoteístas y hace proselitismo del laicismo, alude a como en Córdoba, Izquierda Unida e Iglesia “van de la mano”.

Ya apenas sorprende el fraude que representa Rosa Aguilar y todo su séquito .Sin embargo es menester desmontarlo y airearlo para que tanto embuste no siga creciendo en beneficio de una señora que usa de la administración pública, de su gobierno, de su partido y de los medios de comunicación para su única ventaja personal.

Un ejercicio megalomaníaco que mantiene en coma el pulso de una ciudad sumergida en el conformismo y la resignación.

Al espectáculo de Bassi no fue ningún miembro destacable de la izquierda, que son decenas en Córdoba que viven del socialismo y libertad. Sumisos al poder de la Iglesia, tal vez tuvieron reparos en ser vistos riéndose de las sotanas y crucifijos. En Cajasur, gobernada por el Cabildo Catedralicio, llevar el diario “El País” bajo el brazo está mal visto y puede ser objeto de vigilancia.

Una de las ideas del espectáculo de Bassi es que la religión monoteísta está contra el racionalismo, contra la ilustración, contra los filósofos como Descartes o Kant, contra el progreso. Decía el artista que lástima de los Estados Unidos que iluminaron al mundo con la revolución de los sesenta, con Berkeley, Kerouac y la revolución sexual, Hendrix, Morrison y ahora pasados los años está gobernado por un “iluminado”, antes alcohólico, y sus ciudadanos ahítos de consumo en busca de la felicidad perdida.

Y en esas claves lo que vimos el otro sábado no es sino la crítica no sólo al mundo de la cruz y el anillo, sino al poder que se alía con los predicadores y llevan a la ruina al planeta. Bassi, lejos del histrionismo de la televisión, Crónicas Marcianas”, apela desde la parodia y la carcajada a la reflexión sobre algunas de las claves de nuestro tiempo.

Eso se ve que no es políticamente correcto para que los fantasmas de la izquierda decidan obviar esta propuesta y compren voluntades carismáticas de renombre instaladas en el confort mediático para mantener las falacias sobre las que edifican el humo que venden como lo del 2016.

Una cortina, puede ser, para estemos entretenidos mientras los de la izquierda real vayan juntos de procesiones con clérigos y obispos y se repartan bendiciones e intereses del banco catedralicio. Ya entiendo porqué dicen eso de “mi reino no es de este mundo”.
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