PALIZAS EN LAS PRISIONES. CARTA DE FERNANDO MEDINA

Publico en su integridad una carta de un preso recluido en la cárcel de Jaén . Los malos tratos en las prisiones contínuan. La ley establece el uso de medios coercitivos para restablecer el orden y la seguridad de las instalaciones penitenciarias

22/04/07
Saludos señores:
Me llamo Fernando Medina Moya y les escribo desde el módulo 1 del C.P. de Jaén II. Les ruego que lean esta carta al completo ya que, como irán comprobando merece la pena saber y conocer la realidad de nuestras cárceles. Puesto que me quedan 3 meses para la libertad y algún que otro compañero me ha animado a ello, he decidido contarles mi historia, la que a continuación relato.

Ingresé en el C. P de Jaén II a finales de 2004 por un delito de atentado contra la autoridad. El mismo día de mi ingreso, en el departamento de toma de datos recibí una brutal paliza por un funcionario que, previamente, se había colocado unos guantes para tal recibimiento. Perdí dos piezas dentales y el resto de mi boca quedó bastante dañada, así como mis riñones, genitales, cabeza, etc.

Después de este recibimiento me atendió el Dr. Zuñiga, que por entonces era subdirector médico y tras contarle lo ocurrido me dijo: “aquí no se pega a los presos”. Quedando yo enterado del funcionamiento de esta cloaca infrahumana.

A los pocos meses me sacaron al hospital a recolocarme una prótesis de cadera que se había infectado, quien sabe porqué. El hecho es que estando en el módulo, ya de regreso del hospital y pasada la operación, un buen día me negué a salir al patio ya que me estaba orinando y no me podía aguantar. No es que me negase, lo que ocurre es que quería miccionar y luego salir al patio para que limpiasen la sala. Pues por ello, pese a ir con una muleta, vuelvo a recibir una paliza que dio conmigo en el suelo y casi al traste con la prótesis de cadera. Este funcionario se sañó conmigo y, por su fuera poco, me llevaron al celular, donde me esperaban cuatro funcionarios más. Perdí el conocimiento y cuando desperté tardé una media hora en recordar lo que había ocurrido. Ya se pueden imaginar ustedes como se me quedó el cuerpo tras aquél acontecimiento tan despiadado y brutal.

Las secuelas de aquello son: infección en la orina y próstata, impotencia, quiste en un testículo, dentadura destrozada, pérdida de audición, visión borrosa, hendidura en el cráneo más las secuelas psicológicas que de por vida que irán aflorando cuando sea menester.

El hecho es que el director de Jaén II me ofreció irme a otra cárcel porque le iba a buscar una ruina y así fue. Me marché a Córdoba, donde sufrí la desatención médica más insultante que puedan imaginar. Ni mis denuncias ni mis quejas han llegado a buen puerto porque mi nivel cultural es muy escaso. Apenas sé escribir, esta carta me la está escribiendo un amigo al que agradezco el favor.

En Córdoba recibí una paliza monumental de un funcionario que llaman “la gitana” y que previamente me había dicho: “hombre a ti quería tenerte”- en el módulo de ingresos. Y estando yo en el suelo, después de recibir decenas de golpes y patadas me dijo: ” y no te piso la cabeza porque tienes la cara de gilipollas”. La sangre que brotaba de mis genitales ya asomaba por los tobillos y me seguían negando atención médica. Volví de conducción a Jaén II en estas circunstancias, chorreando de sangre por los tobillos, de mis genitales. Llegué por la mañana y no fui atendido hasta las 17.00 de la tarde por el Dr. Zuñiga.

El hecho es que llevo en Jaén II desde febrero de 2007, esperando la libertad. Mi abogado, que en un principio me asistió y cursó mis quejas y algunas denuncias, por lo menos eso me dio a entender, ahora me dice que es que se comprometió con el director de Jaén II a que no les iba a denunciar por los hechos ocurridos. Digamos que me ha dejado tirado y al amparo de la buena fe de quien me quiera asistir. No entiendo la actitud de este letrado ya que le he pagado todas sus facturas y ahora de buenas a primeras, no quiere continuar con la defensa que en su día acordamos.

Mis compañeros del módulo 1 me aconsejan que me espere a salir en libertad, contratar a un buen abogado y denunciar todos estos hechos tan crueles e inhumanos de los que he sido víctima. Sin duda que existe una gran complicidad entre estos verdugos del siglo XXI que se hacen llamar funcionarios o médicos y que tan descaradamente atentan contra la dignidad humana.

Esta es mi historia muy resumida y no tengo inconveniente en relatar TODO y dar nombres de los que no se merecen este trabajo y menos aún mi respeto. Espero y deseo que me aconsejen y orienten lo mejor posible, ya que yo represento a cualquier preso que pueda estar escuchando este programa.

Atentamente Fernando Medina Moya. Módulo 1 Jaén II
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