El DERRUMBE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS

Hoy se ha oficiado el funeral por el matrimonio que en Córdoba falleció bajo los escombros de su casa en el casco viejo de la ciudad. La casa en la que habitaban, junto con sus dos hijos, no es una de éstas que en mayo la propaganda turística oferta por su tipismo y color como el festival de los patios. Es sin embargo una antigua casa de vecinos, con un patio, servicios comunes y habitaciones dispuestas alrededor de ese espacio central. Yo viví con mi tía Consuelo en una de ellas, en la calle Vera, muy cerca de la calle Palomares donde ha tenido lugar el trágico accidente. Pero esta casa no figuraba en la guía de patios, flores y rejas que como digo se incluye en el llamado mayo cordobés. Que ironía. Al contrario. Era una vivienda como tantas otras donde anida el olvido, como canta Sabina. Se van cayendo poco a poco. Sus dueños no las mantienen porque los vecinos pagan rentas antiguas y escasas. Y al cabo del tiempo cuando el tiempo las doblega y caen aún resistiendo con sus heroicos vecinos, se convierten en solares que la especulación convierte pasados los años en pisitos o apartamentos en las viejas y estrechas callejas que huelen a cocido y a vino amontillado. Esta casa se ha venido abajo porque a su lado se estaba construyendo una promoción de diez viviendas con sus garajes. Las primeras impresiones señalan a que en esa construcción se “toco” la base donde se asienta el muro de carga del inmueble. Cedió y se vino abajo asfixiando los cascotes al matrimonio que descansaba tras una jornada limpiando autobuses él, escaleras ella. Y ahora cuando sus cuerpos han dejado de existir, en el sollozo de sus familiares y amigos, las autoridades reaccionan: la alcaldesa promete casa y trabajo estable a los supervivientes de la catástrofe. Esta familia había solicitado una vivienda a la empresa municipal que las adjudica por sorteo, dejando a la fortuna que remedie las carencias de quienes no tienen otra fuente de ingresos que sus propias manos, un cubo y una fregona. Así es la vida de los parias. Resulta inmoral que el Ayuntamiento de Córdoba, que gobierna Izquierda Unida, trate de remediar lo irremediable ahora con el regalo de trabajo y vivienda que negaron como derecho antes. Y es ahora cuando se sabe que la Corporación de Izquierdas no tiene redactada la ordenanza para la vigilancia de las viviendas antiguas. Dicen los vecinos que sólo en esa parte del casco hay casi 800 en mal estado. Y es ahora cuando la alcaldesa anima a los vecinos a denunciar cuando sientan que sus casas tiemblan por las excavadoras de al lado. Si ahora la carga de la prueba la han de sostenerla los vecinos, para qué sirven los poderes públicos. ¿Qué fue de aquella Concejalía de Disciplina Urbanística que vigilaba los desmanes del ladrillo? ¿ A qué se dedican los funcionarios que han de velar para que se cumpla la ley que además no está desarrollada en la ordenanza? Y la Gerencia de Urbanismo, ¿qué papel ha de cumplir para velar por la calidad de vida de los contribuyentes, amén de suspender multas a los grandes constructores y despedir a funcionarios que se oponen a los privilegios de los grandes promotores?. Hoy se publica que la Ex Secretaria General de la Gerencia la retiraron del cargo porque no estaba por consentir los abusos de los grandes del ladrillo. Si ellos están en el cargo para resolver las necesidades de quienes les pagamos y elegimos, ¿ porqué no están a la altura de las circunstancias y gestionan los intereses públicos conforme al mandato que tienen?. Algunos y algunas deberían ir pensando en no repetir mandato habida cuenta de su manifiesta incompetencia.
foto casa derrumbada. efe
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