SIN PROFESORES EN LA CÁRCEL DE CÓRDOBA

Tras muchos años trabajando en la realidad penitenciaria española , cada vez más creo que el principio constitucional de la finalidad de las penas privativas de libertad-la reclusión- de posibilitar la reinserción social de los penados es un auténtico camelo. El fin de la cárcel es el castigo puro y duro. Tienen las condenas un afán vindicativo y el pulso social pide más y más venganza hacia los infractores.

Algunos hay, ciertamente, que creen en ese espíritu regenerador y se esfuerzan en eso. Soy de la opinión, no obstante, que esa meta no se consigue encerrando a las personas como si fueran animales, enjaulados y tratados en muchas ocasiones como bestias. Véase los regímenes de aislamiento y FIES, ficheros de internos de especial seguimiento. Hay numerosas evidencias que sostienen esta firme convicción.
Hace unos días recibí en el programa A pulso, que presento y dirijo, una carta de un preso, recluido en la cárcel de Córdoba, en la que se queja de la falta de profesores externos para la Enseñanza Secundaria Obligatoria. Su escrito pone el dedo en la llaga. Luego los políticos pronunciarán discursos en la inauguración de nuevos presidios en los que abundarán en la consabida Reinserción del delincuente y del carácter educativo de los penales.
Conozco a uno de estos profesores que iba gustosamente a la cárcel a trabajar casi como voluntario con estos presos. Lo ha dejado muy a su pesar por esa falta de reconocimiento que cuenta Antonio y lamenta que la administración socialista de la Junta de Andalucía sea tan miserable para no pagar una tarea que ordena la Constitución como uno de sus grandes principios.
El pasado verano, le hice llegar otra carta del defensor del pueblo andaluz, José Chamizo, en la que los presos se quejaban de que en la cárceles no hay vacaciones de verano y se suspendían las clases como si fuera una escuela. A día de hoy creo siguen negociando para que no se interrumpan en los meses del estío. Publico la carta literal de Antonio en la que describe la situación.
foto Diego García

CARTA DE ANTONIO PRESO EN LA CÁRCEL DE CÓRDOBA

“Se supone que dichos establecimientos-las cárceles- están encaminados a la reeducación , rehabilitación y reinserción de sus ocupantes. También suponemos que dichos centros deben contar con los medios suficientes y necesarios para posibilitar tales objetivos. Y que entre los medios para facilitar y posibilitar esa reeducación, la administración cuenta con el recurso de la alfabetización y escolarización de sus reos, ¿no?

Pues al día de la fecha, el Centro Penitenciario no cuenta con tal recurso. Me explico: Si se están ofreciendo unos estudios de primaria, pero la secundaria, que nuestro gobierno y sistema educacional denomina ESO ( EnseñanzaSuperior Obligatoria) no se está realizando.

Al parecer un desacuerdo entre los profesores y la administración, que no quiere reconocer las horas que dedican a en este centro a realizar su trabajo, ha terminado en unas medidas de presión por parte de los profesores que nos desfavorece, como siempre a nosotros.

Con estas letras no pretendo dar ni quitar la razón a una parte de o a otra, pero si hacer valer nuestros derechos m que no son otros que los que establece la Constitución , y poner en conocimiento de la opinión pública que en el citado “establecimiento” no se está ofreciendo tal medida de reinserción. Nuestra realidad es que no podemos hacer nada para cambiar esta situación por eso me decidí a utilizar tu programa con la esperanza de que estas letras lleguen a oídos de alguien que esté fuera y que quiera y pueda mover los hilos necesarios para que nuestra educación y formación puedan continuar”.

Cárcel de Córdoba. 16 de noviembre de 2006

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